Quintana Roo, México – Ruta de cenotes por el caribe mexicano

Cancún, con sus playas caribeñas y sus hoteles todo incluido, puede sonar a destino paradisíaco para algunas personas, aunque también a lugar a evitar para aquellas que huyen de las multitudes. Sin embargo, los estados de Quintana Roo y Yucatán tienen mucho más que ofrecer y pueden llegar a sorprender a todo tipo de perfiles viajeros. Desde los restos arqueológicos de la cultura maya -con Chichen Itzá, Tulum y Cobá como principales ejemplos-, hasta las posibilidades de la jungla y sus cenotes esparcidos por toda la península, la variedad de opciones a alternar convierten este destino en un lugar donde aburrirse queda descartado.

¿Qué es un cenote?

Cenote abierto de San Lorenzo de Oxman

Si no te suena esta palabra y planeas pisar la península del Yucatán resulta imprescindible que empieces a conocerla. Esta maravilla natural, esparcida por el Caribe mexicano, es una parada obligatoria.

Los cenotes son lagos subterráneos que pueden presentarse de tres formas: abiertos, semi-cerrados o cerrados. La roca calcárea de su techo en ocasiones puede desprenderse, dejando estas lagunas subterráneas a la vista, aunque también hay cenotes que continúan siendo cuevas en la actualidad. En estos casos, verás largas estalactitas que caen hasta casi rozar la superficie del agua, por lo que deberás sortearlas con cuidado.

Según nos contaban allí, todos los cenotes de la zona están conectados por ríos subterráneos y tenían una gran importancia para la cultura maya. Según la etimología de la palabra, cenote provendría de la lengua maya, traduciéndose como caverna de agua. Para esta civilización, estos lagos subterráneos eran un punto de comunicación con los dioses del inframundo. Según nos contaban, en el fondo de algunos cenotes se habían identificado restos tanto humanos como animales, probablemente ofrendados como sacrificios a las deidades maya.

Cenote familiar dentro de la Ruta de los Cenotes

Los cenotes son uno de los principales sellos de identidad de esta zona de México y, como no podía ser de otra forma, una de sus principales atracciones turísticas. Por ese motivo, como nos encontramos en un entorno natural con su propia ecología, deberemos tratarlo como lo que es: un ecosistema delicado en el que debemos impactar lo mínimo posible.

Preservar los cenotes

Parte de la experiencia del cenote es recorrerlo y sumergirse en él. Esto implica que estaremos en contacto directo con este ecosistema. Por tanto, con el objetivo de reducir nuestro impacto, resulta muy importante recordar una serie de cuestiones previas al baño.

  • Crema solar y repelente de insectos no permitidos durante el baño. Nada más llegar, en cualquiera de los cenotes mexicanos, deberás ducharte y quitarte de encima cualquier protector solar o antimosquitos que lleves. Este es un requisito imprescindible ya que cualquiera de estos productos podría afectar a la biodiversidad del cenote. Por tanto, aunque es probable que acabes con alguna que otra picadura al acabar la ruta, es lo mínimo que podemos hacer si queremos visitar de forma sostenible estos entornos naturales tan especiales y delicados.
  • Haz caso a todas las indicaciones que te den las personas que te guíen en el recorrido. Tu presencia debe pasar lo más desapercibida posible para el entorno y eso implica no pisar donde te indican que no debes hacerlo o atender a las formas de acceder a cada cenote o de recorrerlo (a braza, por pasarelas superiores, etc.). En resumen, deja que sean las personas conocedoras de la zona quienes decidan hasta dónde debe llegar tu contacto con ese cenote y sus formas de vida.

Nuestra propia ruta de cenotes

¡Ahora sí, hablemos de cenotes! En nuestra visita al Caribe mexicano logramos ver de todo tipo. Hay que tener en cuenta que solo en esta península hay más de 3.000 cenotes, por lo que mi consejo es que no te obsesiones con ver unos concretos.

Nosotros llegamos a la Riviera Maya con una larga lista de cenotes recomendados y finalmente no pudimos pisar ninguno de ellos. Unos nos pillaban muy lejos, otros estaban cerrados y otros no nos convencían tanto al final.

Tip: Revisa bien los horarios de los cenotes antes de organizar tu ruta, que suelen cerrar bastante pronto (entre las 17h y las 18h la mayoría de ellos)

Los cenotes que nosotros visitamos fueron muy diferentes entre ellos: a algunos llegábamos con vistas espectaculares desde arriba, a otros debimos acceder nadando desde la entrada de una cueva y otros, que no eran tan impresionantes, fueron más divertidos al contar con instalaciones de aventura, como tirolinas y plataformas de salto.

Como digo, no te cierres a ninguno: cualquier opción será buena y especial porque será la tuya. Aun así, por si sirve de ayuda, aquí dejo los que visitamos nosotros, ¡por si buscas algo de inspiración!

1. Cenote Casa Tortuga – Tulum

Nuestro primer contacto con los cenotes mexicanos fue muy cerca del pueblo de Tulum. Tras pasar el día en barco, recorriendo la costa de la Riviera Maya y nadando con tortugas, decidimos acabar la tarde… ¡en el cenote Casa Tortuga! En este lugar, se reúnen 3 cenotes de características bastante distintas: uno de ellos es una larga piscina abierta, mientras que los otros dos son cavernas.

Nada más llegar, una guía nos colocó el chaleco salvavidas y nos dirigió hacia el primero punto de nuestro recorrido: el cenote Campana. Esta es una caverna semiabierta, donde deberás nadar con especial cuidado para no dañar las paredes ni techos. Una vez llegamos a un punto central de la caverna, entre gran cantidad de estalagmitas y estalactitas, la guía nos relató la gran importancia de este tipo de lugares para la cultura maya. Según parece, los jóvenes maya debían adentrarse en los cenotes y recorrerlos en la oscuridad hasta lograr salir de allí de nuevo, como guerreros.

Fotografía de Cenotes Casa Tortuga

Conociendo un poco más sobre la relación entre los mayas y los cenotes, continuamos al siguiente en nuestro recorrido: el cenote Tres Zapotes. Este manantial, totalmente abierto, tiene una longitud de 100 metros de aguas súper cristalinas. A medida que vas avanzando con las gafas puestas puedes analizar la diferencia de vegetación y fauna en este tipo de aguas. Las vistas desde dentro y desde fuera del cenote son espectaculares y merecen un nado relajado a través de sus aguas, ¡de verdad!

Fotografía de Cenotes Casa Tortuga

Por último, llegamos al cenote Jaguar, el último punto de nuestro recorrido. En este cenote había que tener especial cuidado, pues cuentan que antiguamente se trataba de la guarida de estos animales. Como puedes imaginar, esto suponía una dificultad añadida para los jóvenes maya a la hora de salir de estos lugares convertidos en guerreros. En la actualidad no hay nada que temer, aunque ¡ojo! un jaguar inofensivo sigue viviendo en la oscuridad de la caverna.

Tras avanzar por este cenote de caverna semi-abierta, unas escaleras nos llevaban una especie de jardín cubierto. En la salida hacia la superficie, era difícil decidir si mirar al suelo o al cielo: hacia arriba, un enorme árbol central sacaba sus ramas por el techo de la cueva; hacia abajo, las raíces del árbol creaban escalones naturales. Una salida hacia la realidad digna de la naturaleza mexicana.

Precio (noviembre 2019): $350 MXN por persona

2. Cenote San Lorenzo de Oxman – Valladolid

En esta ocasión nos encontrábamos en los alrededores de Valladolid. Tras pasar el día recorriendo los restos arqueológicos de Chichen Itzá, tratamos de encontrar una alternativa al Cenote Il-Kil, al ser la hora punta en que acuden a él las excursiones organizadas. Buscamos en Google Maps «cenotes cercanos» y, voilà! Ahí estaba el cenote San Lorenzo de Oxman.

Cenote de San Lorenzo de Oxman desde dentro

Este cenote se encuentra dentro de una hacienda con el mismo nombre. Después de aparcar , atravesamos el restaurante de la hacienda y echamos un primer vistazo al cenote desde las alturas. Este cenote semi-abierto, de 20 metros de altura y otros 20 metros de diámetro, tiene las paredes repletas de vegetación, con largas ramas que llegaban hasta el agua de un color azul vibrante.

Empezamos a bajar las escaleras y ya empezaba a apreciarse el olor a humedad del fondo del cenote. Tras ponernos los chalecos salvavidas, analizamos las posibilidades de bajar hasta el agua. Había tres formas: unas escaleras directas hasta el agua, unas plataformas de salto y, la mejor de todas, ¡una liana!

Vista superior del cenote de San Lorenzo de Oxman

He de decir que la vista más impresionante de este cenote consistía en flotar mirando hacia arriba. Bocarriba y con las orejas sumergidas, la inmersión en esta maravilla natural es total. Durante el baño vimos varios peces gato, así como a los pequeños garra rufa o peces doctor, más comúnmente conocidos por usarse para tratamientos estéticos y pedicuras.

Precio (noviembre 2019): $40 MXN por persona

3. Cenote Kin-ha y Blanca Flor – Puerto Morelos

El último de los cenotes de nuestra lista fue una incorporación de última hora. Tras dos días de playa en Isla Mujeres y la Zona Hotelera de Cancún, quisimos terminar nuestra semana por el caribe mexicano con algo más de jungla.

Por ese motivo cogimos la carretera hacia Tulum y, a la altura de Puerto Morelos, cogimos el desvío hacia la Ruta de los cenotes. Creo que es fácil imaginarlo, pero en este recorrido hay MUCHOS cenotes. Tras mucho reflexionar, nos decidimos por el cenote Kin-Ha y el cenote Blanca Flor.

Agujero de entrada con salto al cenote Kin-Ha

El primero de ellos fue el cenote Kin-Ha. Allí aparcamos y reservamos la visita conjunta a ambos cenotes. El acceso al Kin-Ha puede hacerse de dos maneras: por unas escaleras que llevan a una plataforma flotante o bien, saltando desde una tabla que tienen colocada en el agujero que da luz a la caverna. Sinceramente, ese salto de 4 metros hacia la cueva es la mejor forma de entrar por primera vez. Una vez dentro, ya desde el agua, puedes ir girando para ver las paredes de la caverna: las estalactitas crean un perfil peculiar donde puedes identificar a los murciélagos volando de lado a lado.

Interior del cenote Kin-Ha
Estalactitas del cenote Kin-Ha

Este cenote en forma de cueva tiene una profundidad estimada de unos 60 metros y, por lo visto, es muy visitado por buzos experimentados. Según nos comentaron, a unos 30 metros de profundidad, comienzan a verse unas formaciones endémicas muy particulares: unas rocas con forma de seta.

Por otro lado, el cenote Blanca Flor no cuenta con ese aspecto salvaje e impresionante del resto, pero fue de lejos el más divertido. Con su circuito multiaventura, permitía opciones muy variadas para llegar al agua: desde plataformas de salto de diferentes alturas -hasta 20 metros-, a tirolinas de varias longitudes e inclinaciones. Tras 1 hora que se pasó volando, volvimos a realizar el trayecto de vuelta, con un Jeep por mitad de la jungla.

Precio (noviembre 2019): $250 MXN por persona

Los cenotes sobre seguro

Como decía al principio, Cancún y la Riviera maya pueden parecer un destino a evitar para algunos perfiles de viajeros, pero no es cierto. Solo hay que encontrar tu tipo de viaje dentro de este lugar paradisíaco entre playa, jungla y ruinas mayas.

Agujero de entrada al cenote Kin-Ha desde dentro

¡Ah! Y por supuesto, si prevés que vas a realizar actividades de riesgo, lo mejor es contratar un seguro de viaje que cubra estas actividades. En nuestro caso viajamos siempre con IATI Seguros, que dan múltiples opciones de cobertura con una buena calidad/precio. Existen muchos blogs desde los que podéis acceder a su portal y conseguir un 5% de descuento, así que no dudéis en buscar estas ofertas en Google antes de contratarlo.

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