Lleida, España – Cuatro días recorriendo el Valle de Arán

Hay paisajes en los que hay que sumergirse bien para ver el encanto y otros que sobrecogen desde el primer momento. La Val d’Arán es de los segundos. Desde que cruzas el túnel de Viella (o Vielha en aranés), se te presenta ante los ojos una amplia perspectiva de este valle, plagado de coquetos pueblos. En la parte baja, poblaciones como Salardú, Unha, Artiés o Bagergue, que destacan por su denominación de Villas Floridas (Viles Florides), con balcones repletos de flores para alegrar las vistas de locales y visitantes. Hacia el final del valle también te encuentras con Baqueira-Beret, con sus laderas preparadas para recoger las nieves del invierno y a deportistas y amateurs del esquí.

Puente fotogénico en Artiés

Algo más arriba, en las laderas de las montañas que rodean el valle, se encuentran pueblos más típicos araneses como San Joan de Torán, Vilamós o Canejan; o naturaleza como la de Uelhs Deth Joeu y Artiga de Lin, el mágico bosque de Carlac o la de los Siete Lagos de Colomers, en pleno parque Nacional de Aigüestortes.

Nuestra visita a la Val d’Arán estuvo pasada por agua y acompañada todo el tiempo por nubes y niebla, pero aún con eso pudimos reconocer la belleza de este valle desde todas y cada una de sus perspectivas. En tan solo cuatro días hicimos un recorrido que sirvió para aumentar nuestras ganas de seguir conociendo el valle, su gastronomía, sus costumbres y su naturaleza.

Las mejores vistas sobre el Valle de Arán

Con el objetivo de enamorarte a ti también de esta zona de Lleida, aquí dejo la que fue nuestra ruta día a día, en esa semana a finales de septiembre de un 2020 irreal. Por supuesto, algunos lugares quedaron fuera de nuestra ruta, pero este plan puede ayudarte a organizar la semana y conocer algunos de los puntos clave de este valle. ¡Vamos allá!

Las Villas Floridas del Valle de Arán

Día 1

Tras el palizón de coche del día anterior (seis horas de viaje desde Madrid), decidimos dedicar el primer día a conocer las llamadas Villas Floridas, o Viles Florides, del Valle de Arán. Reciben esta denominación gracias a la gran labor de sus habitantes en el cuidado de las numerosas flores que cubren los balcones de sus hogares y negocios. Si a eso se suma que el otoño ya coloreaba los árboles hacia tonos más rojizos y amarillentos, el espectáculo estaba servido.

Casau, el pueblo donde nos alojamos

Decidimos empezar por la población más lejana a la localidad de Casau -el pueblecito donde nos alojábamos- y de ahí emprender el camino de vuelta. Esto nos llevó hasta Bagergue, al que siguieron Unha, Salardú, Arties y, finalmente, Vielha. Estos pueblos están conectados por una carretera que discurre por en medio del valle y se encuentran muy próximos entre ellos. Tanto es así que no tardamos más de un cuarto de hora en el trayecto entre Vielha y Bagergue.

Bagergue

La iglesia de Bagergue, encajada entre montañas

Este pueblo ostenta el título de “Uno de los 50 pueblos más bonitos de España” y, realmente, lo merece. Encajado entre tres elevaciones, Bagergue tiene unas vistas inigualables del valle al que se enfrenta. Sus cuestas se hacen mucho más amenas de subir si tratas de encontrar los animales dibujados en las esquinas y recodos del pueblo.

Balcones floridos y artísticos

Un consejo: sube hasta arriba del todo y mira hacia abajo. A continuación, piérdete por sus callejuelas y disfruta de las diferentes perspectivas que te dan del valle.

Unha

Vistas hacia Unha y Bagergue en el camino a Gessa

Bajando desde Bagergue encontrarás a tu derecha un desvío hacia la población de Unha. No te lo saltes. Estas villas son bastante similares entre sí y puede tentarte la idea de saltarte alguna de ellas. Solo te pido que esa no sea Unha.

Iglesia y cementario de Unha

Con una pared de roca a sus espaldas, donde se encuentra una de las vías ferratas más conocidas de la zona, Unha no cuenta con las vistas más espectaculares del valle, pero tiene dos puntos destacables a visitar. El primero sería su iglesia, en las alturas del pueblo, con un pequeño y tierno cementerio en uno de sus laterales. El segundo es un sendero que une esta población con la de Gessa. Comienza a recorrerlo y, una vez hayas sobrepasado la zona de árboles, encontrarás unas praderas a tu izquierda. Continúa el camino hasta encontrar un banco y, una vez allí, echa la vista atrás. Siéntate al menos cinco minutos y disfruta de estas vistas del pueblo.

Artiés

Contrafoto en Artiés

A este pueblo llegamos con lluvia y con un hambre voraz, así que nuestra primera parada fue en El Trébol, donde alegramos los estómagos con su cocina local. Bañado por el río Garona, las callecitas y puentes de Artiés le dan una estampa más similar a la de Vielha.

Tras recorrer sus calles, nos dirigimos hacia unas piscinas de aguas termales, cerca de la población, más conocidas como Banhs d’Arties. Aunque el complejo se encontraba cerrado ese día, el paseo a través del bosque resulta agradable. Según nos comentaron los locales, el complejo se encuentra al lado de las fuentes de aguas termales originales, inutilizadas desde hace décadas.

Vielha

Arriu Nere en Vielha

Last, but not least. Esta población es la más grande de esta zona de la Val d’Aran y alberga la mayor parte de comercios, restaurantes y locales de la zona. De nuevo, sus puentes convierten cualquier perspectiva del pueblo en fotografiable y dan ganas de pasearla a todas las horas del día.

Crepería Oh La Lá! en Vielha, un rinconcito bretón en el Valle de Arán

Al ser el pueblo más cercano a nuestro alojamiento, hicimos gran parte de las comidas en sus establecimientos. Entre ellos destacaríamos los siguientes:

  • Para los desayunos, la Pastelería Eth Brèç. Por un precio muy asequible empezábamos allí los días cogiendo energía con sus packs de desayuno y probando diferentes dulces de la gastronomía local.
  • Para cenas a la francesa, la crepería Oh La Lá!, regentada por un par de parisinos que han traído las recetas bretonas originales al Pirineo catalán.
  • Y, por supuesto, ¡que no falte el Pintxo Pote! Nosotras probamos los pinchos y tapas del Bar Xatú (riquísimos todos), pero según nos comentaban por la zona del Carrer Major, casi cualquier opción es buena.

Era Artiga de Lin y Uelhs deth Joeu

Día 2

Rodeando la Bassa d’Oles

Empezamos el segundo día con ganas de perdernos en la naturaleza aranesa, así que pusimos rumbo hacia las cascadas de Uelhs deth Joeu, desde donde arrancaríamos la ruta hasta Artiga de Lin. La lluvia y la niebla amenazaban durante todo el día con su presencia, pero al final tuvimos suerte en lo meteorológico. Aparcamos y empezamos el camino con el plato fuerte: las cascadas de Uelhs deth Joeu (traducido como Ojos del Judío). Dicho sea que las fotos no hacen justicia a este lugar. El agua deslizándose por las rocas y la convergencia de las aguas marcan un inicio con una banda sonora inigualable.

Impresionante cascada de Uelhs deth Joueu

En ese punto parece que el resto del recorrido vaya a quedarse corto, pero nada más lejos de la realidad. Tras atravesar el cauce, comenzamos a subir por la senda que discurre al lado de las cascadas, atravesando un denso hayedo, tras lo que alcanzaremos los pastos que conforman la Era de Artiga de Lin. Repartidas en los campos encontramos varias vacas que se nos cruzaban por mitad del camino, hasta llegar al Refugio, punto desde el que tomábamos el camino de vuelta, ya por carretera. Esta ruta no tiene gran dificultad y se puede hacer perfectamente en menos de dos horas.

El valle de Artiga de Lin

A continuación, con el objetivo de encontrar un lugar apartado y tranquilo para comer, nos dirigimos hacia la Bassa d’Oles, un lago ubicado a poca distancia de Vielha al que se puede llegar perfectamente en coche. Tras aparcar en una amplia pradera, procedimos a hacer una ruta por sus alrededores, contemplando el lago desde todas sus perspectivas. El paseo entre el bosque que lo rodea es realmente agradable. Eso sí, la lluvia dejó de darnos tregua y tuvimos que comer debajo de unos árboles para no empaparnos.

Reflejos en Bassa d’Oles

Con las fuerzas recobradas, decidimos dirigirnos hacia la población de Vilamós, considerado el pueblo más antiguo de todo el Valle de Arán y ubicado en un lugar privilegiado para observar el entorno. La carretera que asciende hasta el pueblo, según nos contaban, se vuelve muy complicada en invierno, cuando llegan las nevadas. Una vez llegadas allí, tratamos de entrar al Ecomusèu Ço de Joanchiquet, el cual nos habían recomendado para conocer de cerca la forma de vida tradicional aranesa; pero tuvimos tan mala suerte que no llevábamos dinero suelto y en ese momento no se aceptaba el pago con tarjeta así que, ¡para la próxima vez será!

Ruta de los siete lagos de Colòmers

Día 3

Vistas hacia el Refugio de Colòmers

Cuando nos despertamos y abrimos la ventana no podíamos creerlo. Por fin, ¡se había despejado la niebla! Los locales nos avisaron: era ahora o nunca, ya que ese día era el único en que recomendaban la subida a alta montaña de toda la semana. Reestructuramos nuestros planes de la jornada, y pusimos rumbo al parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Nuestro objetivo: la ruta de los siete lagos en el circo de Colomers.

Antes de continuar, debo dar un aviso que apreciarás si tu coche es pequeño como el mío. La carretera que sube hasta el balneario de Bahns de Tredòs, punto de inicio para la ruta larga hacia los siete lagos, está asfaltada de aquella manera, pero la subida se hace sin problema. En ese punto, en temporada alta, hay un servicio de taxis que te suben hasta el inicio de la ruta corta (la que nosotras hicimos). Sin embargo, cuando fuimos el servicio ya había terminado. Por tanto solo teníamos dos opciones: hacer la ruta larga, incluyendo el tramo de Bahns de Tredòs sumando 1h30 extra tanto a la ida como a la vuelta o subir con nuestro propio vehículo. Nosotras optamos por la segunda y debo advertir que el camino se trata de una pista de tierra sin asfaltar y con bastantes baches. Si se va despacito y con buena letra se puede hacer incluso con un coche pequeño, pero la decisión es tuya.

Iniciando la ruta llegamos al Refugio

Volviendo a la ruta, tras la lenta subida en coche, conseguimos aparcar cerca del cartel que marcaba su inicio. A partir de este punto, el recorrido está bastante bien señalizado. Comenzamos el ascenso hacia la presa al lado de un riachuelo que nos acompañó toda la subida.

Una vez pasado el Refugio, las señales de ruta están más escondidas ¡Ojo, no te pierdas!

Una vez arriba, nosotras optamos por iniciar el camino en dirección hacia el refugio de montaña que había a nuestra derecha. Desde ese punto en adelante, cualquier perspectiva es una estampa de alta montaña de postal. El recorrido circular te permite rodear este circo glacial con increíbles vistas a todos y cada uno de sus siete lagos. Las vacas serán tus compañeras de trayecto, e incluso, en ocasiones, tendrás que esquivarlas para poder continuar el sendero.

Continuamos descubriendo uno a uno los 7 lagos
Vistas en el puente que cruzamos hacia la mitad de la ruta

Cuando alcanzas la que fue una de mis perspectivas favoritas de la ruta, la llegada al Estanh des Cabidornats, emprendes la bajada hacia la presa, punto en el que retomas el sendero inicial para volver al aparcamiento. Aunque parezca increíble, el recorrido en total sería de unas 4 horas. ¿Quién pensaría que en tan poco tiempo podríamos disfrutar de una ruta tan espectacular?

Estanh des Cabidornats

Mi conclusión es que esta senda, sin desniveles demasiado marcados, es asequible para gente que no esté acostumbrada a la alta montaña y, de manera bastante cómoda, te permite contemplar paisajes que no esperarías encontrar en una ruta tan cortita.

Eso sí, al terminar la ruta, nosotras decidimos darnos la tarde de descanso y disfrutar del Pintxo Pote en Vielha. ¡Que el paladar también tiene que disfrutar!

Bosque de Carlac y los pueblos araneses de montaña

Día 4

En nuestro último día por la Val d’Arán quisimos verlo todo. Habíamos dejado algunas recomendaciones pendientes y visto que el sol pensaba acompañarnos un poco más de lo previsto, nos lanzamos a la carretera con el convencimiento de poder sacar adelante nuestra ambiciosa ruta.

Bausén y el bosque de Carlac

El mágico Bosque de Carlac

Desde el momento de nuestra llegada, Bausén tuvo algo especial. Este pueblecito de montaña escondía muchos tesoros que no podían encontrarse a simple vista, pero fueron desvelándose poco a poco, a su debido tiempo.

El paso en coche al pueblo solo estaba permitido para locales, así que aparcamos justo a la entrada para poder iniciar nuestra ruta. Las señales de la ruta del bosque de Carlac ya aparecían en las esquinas de algunas de las casas del pueblo, así que fuimos atravesándolo por sus empinadas callecitas. Avanzamos hacia la iglesia y justo un poco después, donde ya encontramos un poste con la señalización del camino que nos llevaría al bosque, encontramos dos de los atractivos de este mágico pueblo.

El primero, más a la vista, fue un columpio que colgaba de un frondoso árbol. Ni que decir tiene que cualquier perspectiva de esta simple construcción era tremendamente fotogénica. Además, ascendiendo por el camino que pasa enfrente de este árbol llegamos hasta un banco con unas vistas envidiables sobre el valle.

¿Cómo no probar el columpio?

El segundo atractivo está algo más escondido, pero merece aún más la pena. Justo desde el columpio, avanzando por un camino que pasa al lado de una caseta, descenderemos hacia un pequeño cementerio. En su interior, una única tumba que lo convierte en el cementerio más pequeño de España y en el primer camposanto civil del Valle de Arán. Pero no solo eso. Este lugar, conocido como el cementerio de Teresa, esconde una de las historias de amor más bonitas del valle: la de los amantes de Bausén. Encandilarse con la historia y con la paz del lugar es inevitable.

El cementerio de Teresa

Tras estas dos paradas obligatorias emprenderíamos por fin la ruta hacia el mágico bosque de Carlac. Durante esta ruta, de unas dos horas de duración, atravesaríamos el hayedo que cubre la otra parte de la colina donde se aloja el pueblo de Bausén. Sus caminos, sobre todo en otoño, te permiten sumergirte en una naturaleza húmeda y misteriosa. Con el techo cubierto por frondosas ramas y el suelo repleto de hojas de haya, de piedras musgosas y de setas, vas avanzando por una ruta sin mucha dificultad, pero mucho encanto.

Caminando entre hayas
¡En busca de las setas!

En cierto punto emprendes la subida hasta la cima de la colina, punto desde el que comienzas a descender entre bosques de helechos. Vuelves a otear el valle desde arriba y, poco a poco, vas descendiendo de vuelta al pueblo.

No sé qué fue. Quizás la mezcla de factores o puede que solo uno de ellos. Lo que está claro es que este pueblo tiene un carácter propio, que logró enamorarnos y contagiarnos la curiosidad por todas y cada una de sus historias y misterios.

Pueblos araneses de montaña

La tarde empezó con el listón bien alto tras la parada en Bausén, pero no decayó. Tras la comida, volvimos al coche y emprendimos camino hacia el más desconocido Valle de Torán. Allí encontraríamos pueblecitos como Sant Joan de Torán, Porcingles y Canejan. Estas poblaciones se han mantenido al margen de la modernización de otros pueblos del valle como pueden ser Bossòst o Les y han podido conservar intacta su personalidad aranesa.

Ya el recorrido en coche por este apartado valle es un espectáculo digno de contemplar. Con la llegada del otoño cerca, ya podían percibirse los colores amarillentos y anaranjados en los árboles. Además, en un momento dado del recorrido, la carretera nos regala una imagen de postal cruzando el río Garona y encontrando de frente una cascada.

Cascada sobre la carretera de camino a Sant Joan de Torán

Nuestra visita incluyó la subida a los tres pueblos que ya he mencionado, permitiéndonos ver tres situaciones muy distintas. En Sant Joan de Torán, nos encontramos con un pueblo aislado de las muchedumbres que conquistan el resto del valle, que vive la vida a su propio ritmo. Porcingles, por otro lado, lo encontramos completamente deshabitado. Finalmente, Canejan, el más grande de los tres, tenía más vida y unas vistas más abiertas hacia el valle. Su mayor población también estaría probablente relacionada con su mayor cercanía a los pueblos cercanos de Bossòst y Les, así como a la frontera francesa.

Vistas al Valle desde Canejan

Este desconocido valle respira a un ritmo diferente que el del resto del Valle de Arán. Y, sinceramente, tras haber conocido sus Villas Floridas y su naturaleza, este tranquilo recodo fue el lugar perfecto para cerrar esta visita a una zona que parece ajena, no solo al resto de España, si no también a Cataluña y a Lleida.

Gastronomía aranesa

Ya he destacado antes algunos de los restaurantes que visitamos en la población de Vielha, pero no puedo acabar sin destacar un plato y una bebida, típicas aranesas, que debes probar antes de irte.

En primer lugar, tienes que probar la Olla aranesa. De verdad. Nosotras casi nos vamos sin probarla, pero el último día en Bausen, agotadas ya tras varios días de rutas, decidimos darnos el homenaje. ¡Y menos mal que lo hicimos! Quizás su aspecto no sea el más apetecible, pero es absolutamente recomendable.

¡A la rica olla aranesa!

En cuanto a bebida, nosotras descubrimos allí el licor de cassis de la zona de la Val d’Aran. Un chupito y cada una compró una botella para traer a casa.

Planvoludes en la Val d’Aran

Enamoradas del Valle

Este fue nuestro corto aunque completo recorrido por el valle. Si mis palabras no han sido suficiente para atraerte a conocer esta zona, atrapada entre montañas, seguro que las fotos habrán hecho su parte.

Yo, por lo pronto, estoy segura de que mi próxima visita al valle de Arán está más cerca de lo que parece. Este recodo del Pirineo catalán te aísla de la realidad a la vez que te atrapa en sus ciclos y su naturaleza. Por eso, solo puedo decir, ¡hasta pronto, Val d’Aran!

3 comentarios en “Lleida, España – Cuatro días recorriendo el Valle de Arán

  1. Mil gracias por este artículo tan completo!! Justo estoy de viaje aquí en el valle de Arán y me ha dado ideas para planificar el resto de días. Que cierto todo lo que dices, un valle precioso ajeno a todo y dónde se desconecta de verdad. Gracias!!

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