Tokyo/Kyoto, Japón – Cómo identificar a las geishas postureo

Antes de aterrizar en Japón, aunque no queramos reconocerlo, llevamos un esquema mental de aquello que esperamos ver una vez allí. En nuestro personalizado ¿Dónde está Wally? japonés, existen varios puntos clave: uno probablemente serían los grupos de jóvenes disfrazados de personajes manga, otro podrían ser luchadores de sumo. Sin embargo, existe un objetivo que parece ser común a todos los visitantes del país y es el hecho de ser capaces de avistar a una geisha.

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Los colores de Gion (barrio de geishas de Kyoto)

Esta hermosa criatura parece, de primeras, un ser en peligro de extinción. Da la impresión de ser difícil de encontrar entre las multitudes y, en caso de que tuviéramos la enorme suerte de captar algún ejemplar, sería probablemente huidizo.

Sin embargo, cuál fue nuestra sorpresa cuando, en nuestro primer día por Japón, pudimos ver no una, sino cientos de ellas. Contra todo pronóstico resultaban muy fáciles de encontrar. Antes de llegar, se asemejaban a un pokemon legendario: con suerte lo encontrarías al menos una vez. Sin embargo, una vez allí se convierten en Bellsprouts: se les encuentra con facilidad y suelen ser sencillas de capturar en una fotografía.

De todas formas, como reconocida fanática de la historia de Sayuri en Memorias de una Geisha, era consciente de que algo extraño ocurría.

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En pleno shooting

Para empezar, sus rostros no estaban cubiertos por una capa de maquillaje blanco, ni se podía identificar la característica forma de V o W de esta pintura en su nuca. Tampoco destacaban unos rojísimos labios, ni reconocíamos esos laboriosos peinados, repletos de tocados y peinetas decorativas. Estas geishas no andaban a pasitos cortos, encaramadas sobre sus características sandalias.

En un principio se puede pensar que se trata de una geisha fuera de sus horas laborales, pero aún así algo no cuadraba. No tardamos mucho en darnos cuenta de lo que ocurría, y es que estas no eran las tradicionales artistas que veníamos buscando. Nos habíamos topado de bruces con las que no tardaríamos en conocer como geishas postureo.

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Sesión de geishas postureo en Kiyomizu-dera (Kyoto)

 

Templo Senso-ji, Tokyo: primer avistamiento

¿Qué caracteriza a una geisha postureo?

Esta pregunta es muy sencilla de responder. La prueba de fuego para distinguirlas sería que, si tienes dudas, trates de hacerle una foto. Si se trata de una auténtica maiko (aprendiz de geisha) o de una geisha, bajará la cabeza y se alejará lo antes posible. En caso de que pose para ti, te anime a hacerte una foto junto a ella o, incluso, te pida un selfie con su propio móvil, me temo que estás ante una geisha postureo.

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Selfie retratado

En nuestro primer día de turismo por la capital nipona, nos dirigimos al parque Ueno y al barrio de Asakusa. Precisamente fue en este tradicional barrio tokiota, en el Templo de Senso-ji, donde se produjo nuestro primer encuentro con ellas. Recorrían las calles que rodeaban el templo muy sonrientes y risueñas, aportando el punto de color en el frío invierno japonés. La geisha postureo suele desplazarse siempre en grupo y, en muchas ocasiones, se las puede encontrar posando frente a un objetivo.

Si se piensa bien, quizás también es sencillo identificar a una persona que ve por primera vez a las geishas postureo. Unos días más tarde, nosotras identificaríamos a la perfección las geishas y maikos de estas pseudo-geishas, pero, en un primer momento, cada una de ellas era un regalo caído del cielo. Las perseguíamos para retratarlas junto a todo tipo de paisajes y monumentos. De hecho, en más de una ocasión, nos pillaron in fraganti y, contra todo pronóstico, posaban con orgullo y gracilidad como si se tratara de un shooting profesional para Vogue Vanity Fair.

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El frío de febrero no les quita las ganas de vestirse con sus kimonos
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Con paparazzi incluido

Eso sí, en una cosa no nos equivocábamos, y es que ciertamente el avistamiento de geishas sería complicado. Aun así, de entre todas estas dobles, finalmente en Gion conseguimos encontrar algunas saliendo de sus Okiyas (casas de geishas). Pero esa será otra historia que contar.

Templo Fushimi Inari Taisha, Kyoto: segundo avistamiento

¿Quiénes son estas geishas postureo?

Por lo general, en países occidentales, se tiene la costumbre de arreglarse para salir a cenar, a tomar algo con los amigos o para salir de fiesta. En Japón, sin embargo, llegan más allá y convierten el hecho de vestirse en todo un evento en sí mismo.

Por lo que pudimos comprobar, la costumbre de alquilar un kimono no es un mero atractivo turístico. En Japón está muy extendida la costumbre de vestir el traje tradicional para cualquier ocasión.

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Chiyo-chan

Durante nuestros días por allí pudimos ver a muchos grupos de mujeres de todas las edades, paseándose con su kimono y sus sandalias por todas partes de la ciudad. Algunas de ellas acuden a tiendas de alquiler, otras visten un kimono propio, pero todas van de punta en blanco para la ocasión. Se peinan, se maquillan y salen a recorrer juntas la ciudad con el plan principal de dejarse ver y fotografiar sus atuendos en compañía.

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Mameha

Como ya se ha comentado, la geisha postureo es un ser sociable y, por lo general, se le puede ver acompañada de amigas, amigos y/o pareja. Y por supuesto, siempre con el móvil en la mano, preparadas para el próximo selfie.

Bosque de bambú de Arashiyama, Kyoto: tercer avistamiento

Mi opinión sobre las geishas postureo fue variando a lo largo de los días. De la emoción extrema del primer momento, pasamos al descontento ante la dificultad de localizar a una geisha real entre tanto kimono de alquiler.

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Tres por una entre bambús

Aunque en un principio resulta apasionante poder adentrarse tan rápido en una recreación del Japón popularizado en Memorias de una geisha, pronto sales de esa ensoñación al verlas rodeadas de múltiples anacronismos y constantemente entre pantallas. Es entonces cuando te planteas seriamente la necesidad de ver una real y, para lograr este objetivo, las geishas postureo molestan. Permiten a las reales camuflarse en una marea de pseudo-tradición y escabullirse sin ser vistas.

Sin embargo, he de reconocer que, a la hora de fotografiar paisajes, templos, bosques o cualquier otro escenario, es de agradecer tener siempre cerca una geisha postureo. Gracias a ellas las fotos son más auténticas y no existen mejores modelos, ni más agradecidas.

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Geishas millenial
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#igersgeisha #japan #tradition

Por ese motivo, merece la pena hacer la vista gorda y dejarnos llevar ante la idea de que realmente nos encontramos en el Japón de hace un siglo. Sabemos que únicamente será una ilusión, pero dejémonos soñar y disfrutemos del postureo, coleccionando fotografías que enmarcar gracias a estas artistas de la imitación.

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